
Por Tato García
Hablar de Coroner en 2025 no implica mirar hacia atrás con nostalgia ni desempolvar
glorias pasadas. Dissonance Theory se presenta, por el contrario, como un ejercicio
plenamente contemporáneo: un álbum que entiende su legado, pero se expresa con un
lenguaje moderno, preciso y sin concesiones.
Pocas bandas de su generación logran reaparecer después de más de tres décadas con una propuesta que no suene ni forzada ni anclada en el recuerdo, y ese es, quizá, el mayor triunfo de este trabajo.
Desde los primeros minutos queda claro que el trío suizo ha decidido retomar aquello que siempre los distinguió: riffs afilados, estructuras intrincadas y una ejecución instrumental que combina músculo con sofisticación.
El énfasis en la dinámica, los cambios de tempo y los cruces rítmicos devuelve a Coroner a ese terreno progresivo donde el thrash no se limita a la velocidad, sino que se convierte en un vehículo para la exploración. Hay ecos de la modernidad cristalina de Mental Vortex y momentos donde el groove hipnótico de Grin asoma, pero el disco nunca se comporta como una continuación directa; funciona más bien como una relectura madura de esas ideas bajo parámetros actuales.

Buena parte de esa vitalidad se explica por el trabajo del baterista Diego Rapacchietti,
quien aporta una lectura rítmica elástica, casi jazzística, sin perder contundencia.
Su interpretación permite que los temas respiren y se retuerzan con naturalidad, dando
espacio a la guitarra de Tommy Vetterli para desplegar una paleta sorprendentemente
amplia: desde riffs thrash incisivos y disonantes hasta pasajes grooveados y momentos
melódicos que evitan el exceso. Los solos, abundantes pero bien dosificados, transitan
una línea fina entre lo expresivo y lo extravagante, siempre al servicio del conjunto.
Ron Broder, por su parte, mantiene todo bajo control desde el bajo y la voz, ofreciendo una
base sólida y un registro áspero que ancla la complejidad instrumental en una narrativa
coherente.
La producción refuerza esta sensación de control y claridad. Vetterli se encarga del
trabajo principal, mientras que la mezcla y masterización de Jens Bogren aportan una
definición quirúrgica, a veces casi fría, que potencia la disonancia y los contrastes sin
caer en la esterilidad. El álbum suena moderno y preciso, muy lejos de cualquier
tentación retro, y consigue que sus cerca de 47 minutos fluyan con más interés que
agotamiento.

A nivel compositivo, Dissonance Theory ofrece varios puntos altos. La apertura con
“Consequence” marca el tono del álbum con una sucesión de giros rítmicos y una
atmósfera futurista que incluso coquetea con efectos vocales tipo vocoder, recordando
a momentos de Cynic, sin perder un estribillo funcional que sostiene la estructura.
Temas como ‘Crisium Bound‘ y ‘Renewal‘ combinan velocidad y densidad atmosférica,
moviéndose entre un thrash técnico de estética espacial y una agresividad más clásica
que conecta con la Bay Area actual. En el otro extremo, ‘Sacrificial Lamb‘ apuesta por
un groove pesado y directo, mientras que ‘Symmetry‘ se presenta como una de las
piezas más accesibles del disco, rápida, eficaz y con uno de los solos más memorables
de Vetterli. Paradójicamente, y quizá justamente por ese carácter más directo, es
también uno de los temas que menos impacto personal me generó dentro del conjunto,
motivo por el cual no figura entre mis principales recomendadas, pese a haber sido
elegido como el primer sencillo del álbum. ‘The Law‘ introduce un tempo medio
cargado de melancolía, con claros guiños al melodic death metal, y ‘Trinity‘ cierra el
álbum como un verdadero manifiesto: una composición expansiva donde técnica,
groove y capacidad de síntesis confluyen con notable eficacia.
El contenido lírico acompaña con inteligencia esta ambición musical. Las letras
exploran la tensión entre el ser humano y la tecnología, el poder y la pérdida de control,
la soberbia y la finitud. Imágenes científicas, religiosas y cósmicas aparecen de forma
recurrente para plantear preguntas incómodas sobre moralidad, dominio y
responsabilidad, reforzando la sensación de que Dissonance Theory no busca
únicamente impactar a nivel técnico, sino también provocar reflexión.
No todo es inmediato ni necesariamente pensado para el oyente casual. Los estribillos
memorables no siempre ocupan el centro de la propuesta, y el disco exige atención; sin
embargo, esa misma exigencia es parte de su encanto. Coroner firma aquí un álbum
desafiante pero gratificante, que evita repetir fórmulas y demuestra que el thrash
técnico sigue teniendo mucho por decir cuando se lo aborda con ambición y rigor.
En definitiva, Dissonance Theory es un regreso sólido y convincente, recomendado
especialmente para oyentes que disfrutan del metal progresivo y técnico con identidad
propia. No es un disco diseñado para sonar de fondo, sino para ser explorado, y en ese
desafío reside su mayor recompensa.
Pistas recomendadas: ‘Consequence‘, ‘Crisium Bound‘, ‘Symmetry‘, ‘The Law‘,
‘Trinity‘.
Valoración: 8.5/10

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