
Pauline Le Roy ha construido una trayectoria artística singular que cruza poesía, pintura expresionista, escultura, videocreación y audiopoesía.
Su obra habita territorios donde la sensibilidad espiritual se funde con la memoria, la naturaleza, el deseo, el dolor y la identidad femenina. Con publicaciones en Chile, Estados Unidos, España y Francia, además de reconocimientos internacionales como el Premio Internacional de Literatura Joven Lord Byron por Marina, la artista ha consolidado un universo estético profundamente simbólico y emocional.
Durante agosto, esta conversación con Pauline Le Roy llegará en una serie de cuatro entregas, publicadas todos los martes a las 10:00 p. m. (hora de Colombia). Cada episodio corresponde a uno de los grandes bloques temáticos de la entrevista, permitiendo recorrer con calma el universo creativo, espiritual y humano de una de las voces más singulares del arte contemporáneo latinoamericano.
Esta publicación hace parte de Entrevistas Extendidas por WhatsApp, una sección especial de REmedio – Cultura Independiente en la que Rodrigo Castaño Ospina conversa con artistas a través de chats escritos en WhatsApp. Un formato que reivindica la pausa, la reflexión y la palabra compartida: una cita para estar presentes mientras nos contamos escribiendo.
PAULINE LE ROY — IDENTIDAD, ORIGEN Y SENSIBILIDAD ARTÍSTICA (ENTREGA I)

- ¿Quién es Pauline Le Roy hoy, después de tantos cruces entre la pintura, la poesía y la exploración espiritual?
Una mujer, artista, madre y, ahora, abuela.
- En distintas entrevistas has dicho que la pregunta ‘¿quién eres?’ es probablemente la más difícil de responder. ¿Cómo responderías hoy, desde la madurez artística y humana?
¡Ja, ja, ja! Sigue siendo una pregunta difícil. Pero, tal vez, cada vez menos difícil.
A la pregunta de quién soy, puedo decir que soy una artista, una mujer que ha seguido el arte toda su vida, aún a pesar de los grandes costos que eso ha significado, partiendo por tener una vocación.
Sin vocación no se puede.
Soy una persona que ha creído en sí misma y que, con poco, ha logrado algo. Una persona que sigue su intuición y, a pesar de dificultades desde la niñez, ha confiado en ella.
- ¿Cuáles recuerdos de infancia siguen presentes en tu obra?
Muchos recuerdos.
Tuve una infancia dura, con cierto abuso infantil, lo que seguramente me llevó a pintar el miedo que viví, en esos rostros desgarrados y fuertes.
Hace un tiempo que no pinto, porque pinté para sobrevivir. De alguna forma el arte me salvó.
Pero, claro, me salvó porque era una artista. Fui dentro de mi psiquis con la pintora.
Hoy quise hacer una distancia de la pintura, por supuesto sin dejarla, pero quise ver que saldrá hacia adelante si ya sé por qué pinté lo que pinté.
Aunque claro, pude crear porque tenía una capacidad y una sensibilidad para eso.
- ¿Cuándo descubriste que el arte no sería solamente una vocación?
Lo supe muy rápido. A los 6 años, aproximadamente, tuve una visión.
Mientras jugaba con barro, me vi en el centro de una habitación blanca, mientras muchas pinturas decoraban los muros. Esta imagen surgió de la nada, pero nunca la olvidé.
Sé que eso es hoy la imagen de mi taller o de una sala de exposición.
Luego, a los 14 años, ya sabía que quería ser artista. Una pintora. E hice una promesa conmigo misma. Mi testigo fue mi perro.

- Tu universo creativo parece profundamente ligado a lo sensorial y lo intuitivo. ¿Qué tan importante ha sido la intuición en tu vida?
Absolutamente primordial. Creo que siempre he escuchado esa voz invisible y casi muda. En el arte la he seguido, me hago caso primero a mí misma, porque soy la única que puede saber para donde va, aún a pesar de la incertidumbre de la existencia. Siguiendo esa voz que viene desde más allá, como una guía, y que es una inteligencia muy eficaz, aunque fuera del arte, creo que no seguí demasiado bien mi intuición, al final la vida es la combinación de vida y obra.
- ¿Qué artistas, escritores o corrientes marcaron tu mirada estética en los primeros años?
Claramente, me marcó el único libro que había en casa, ya que mis padres habían ido a vivir al sur de Chile, y no llevaron cosas. Muy poca. Y se les coló un libro de Vincent Van Gogh. Fue ese artista quien abrió mi mente en mi niñez. Luego otros muchos artistas, Auerbach, Lucien Freud, Kokoschka, Velázquez, Goya, Edward Munch entre tantos otros. En poesia, Gabriela Mistral, Cesar Vallejo, Pablo Neruda, Walt Withman, William Blake, Dylan Thomas entre muchos poetas preferidos.
- ¿Qué elementos de Chile permanecen inevitablemente dentro de tu imaginario poético y pictórico?
El sur de Chile, sus bosques, el pueblo de Ancud en la isla de Chiloe, en donde viví hasta los 5 años. La Cordillera de Los Andes cuando ya volví a la capital Santiago, ya que crecí en la pre cordillera, un sector llamado El Arrayán.
La piedra cordillerana, la montaña, los árboles como el coihue, el Quillay, el espino. los bosques del sur de chile. Creo que la Naturaleza de mi país hizo emocionar mi sensibilidad natural y entonces sentí una necesidad de expresar tanta belleza que vivía y que sentía. Luego el arte me ayudaría a procesar las experiencias que viví.
- Tu obra va atravesada por una relación intensa con la naturaleza. ¿La naturaleza funciona para ti como refugio, es un lenguaje más íntimo el que de allí nace o es un territorio de aprendizaje espiritual?
Si, la naturaleza es para mi un Refugio, una experiencia en la que me siento plena. Me siento mejor en la naturaleza que en un mall comercial. Me calma, me alegra, me da sentido de espiritualidad, veo a Dios en la naturaleza y a mi me gusta mucho pensar y creer en Dios.
Sin duda es un aprendizaje, por su entrega y por la aceptación de los ciclos y las novedades, porque en la naturaleza, dentro de sus conocidos ciclos, todo es novedad y sorpresa.

- En tus poemas aparecen mares, árboles, montañas, lluvia, ramas y estrellas como si fueran personajes vivos. ¿Qué encuentras en esos símbolos?
Encuentro mi infancia en el sector de El Arrayán, donde todo se sentía intenso. Una tormenta era más intensa que en la ciudad, porque estar en la pre cordillera es estar lejos de la ciudad, entonces los rayos, las estrellas, el viento, la lluvia, son situaciones que para mí se convertían en experiencias sensoriales.
- ¿Cuáles han sido esas heridas personales que se convirtieron en materia artística?
Mis hermanos y yo, tuvimos una madre paradójica, muy encantadora e inteligente y por otra parte muy iracunda e inestable. No nos crió nuestro padre, por lo que estuvimos más bien a merced de nuestra madre.
Entonces, para poder procesar ese dificultad, usé mi capacidad, mi sensibilidad. Y tras los estudios necesarios, y tras pintar objetos y otras cosas, me enfoque en pintar rostros y cuerpos, como si pintara mi propio ser. Al principio fueron rostros de personas reales, pero luego comencé a inventar los rostros y sus miradas, empecé a expresar lo que sentía por dentro, y que de alguna forma estaba reñido con lo que había vivido en mi formación infantil.


Es muy bonito VER y SENTIR, a través de un mal trato infantil a una MUJER NATURALEZA, porque las dos se funden para protegerse y sentirse…
Nos encanta tenerte por aquí.
Te esperamos todos los martes en Entrevistas Extendidas.
Próxima entrega: Pauline Le Roy: BLOQUE II — PINTURA, CUERPO Y EXPRESIONISMO – Martes 11 de Agosto, 10 PM -Hora Colombia